• Humberto Segura

Cómo mejorar como fotógrafo?

EL ESTUDIO DE LA FOTOGRAFÍA



*ENGLISH VERSION BELOW*







Si bien el cómo mejorar como fotógrafo puede sonar un título un tanto presuntuoso, debo ser honesto y decir que las siguientes reflexiones se basan por sobre todas las cosas, en mi experiencia personal. En años de práctica y error, en talleres y cursos de fotografía tomados y libros y artículos leídos. De manera alguna pretendo parecer como quien ya ha logrado un lugar en la fotografía, sino que más bien, hablo desde el punto de vista de aquel entusiasta fotógrafo que en el camino se enamoró de este bello arte y que con dedicación, más allá de sus talentos y destrezas, ha buscado mejorar cada vez más en este oficio.




Las artes en general, y en particular la fotografía tienen esa capacidad de cautivar nuestra imaginación, de hacernos apreciar la “realidad” de manera más atenta, detenernos a ver los detalles, de observar a la gente y nuestro entorno, de reinterpretar aquello que ya creíamos entender a cabalidad, de cuestionarnos y asombrarnos ante acontecimientos, en ocasiones, de lo más cotidianos.

Creo que ahí radica la magia de la fotografía, de poder transmitir nuestra interpretación de la realidad con un aparato mecánico, que ante sólo un click, plasma aquello que de manera más o menos “certera” (difícil concepto en fotografía sobre todo), se ajusta a aquello que nuestra mente ve.

Sin embargo, esta aparente facilidad, esconde complejidades que quien se haya iniciado en la fotografía podrá entender. En ocasiones no es fácil crear aquello que queremos, o más aún, ese objetivo esa imagen trascendente y con significado, se nos hace esquiva. Simplemente al salir al mundo, esa imagen ya no está, no se nos presenta.






Es curioso, pero si consideramos lo fugaz y la relativa simpleza que conlleva el acto de fotografiar, más de alguno podría considerar que la fotografía no reviste mayor misterio ni dificultad, después de todo no va más allá del acto de encuadrar, presionar el dedo indice contra el obturador y ya!, tenemos una fotografía.

Si a esto le sumamos la abrumadora cantidad de medios por los cuales hoy en día podemos capturar una imagen y el fácil acceso a estos, y la descomunal cantidad de imágenes que se crean y distribuyen día a día. Pues bien!, la fotografía debe de ser algo fácil de hacer no!?. La respuesta obvia, es sí, es fácil. De hecho siendo honestos, es facilísima de hacer desde el punto de vista de quién captura la imagen. Y a su vez, la respuesta también es no, no lo es!.

Cómo puede ser esto?, pues bien, el acto de fotografiar no requiere mayor dedicación ni estudio, actualmente con algunos equipos, no pasa de ser un presionar un botón y dejamos que un hardware y un software hagan aquello que ni debemos entender para poder captar la imagen.

Pero será esto lo que define a la fotografía? Al parecer la respuesta es no!.






Me parece que debemos distinguir lo que es un simple capturar una imagen, con lo que es el acto de crear. Ya sea un instante irrepetible y cargado de magia, como aquel salto desde una escalera hacia un charco de agua captado magistralmente por Henri Cartier-Bresson (el momento decisivo), o la estética tan particular de los paisajes urbanos y rurales de Michael Kenna, la poesía de Hiroshi Sugimoto o los retratos llenos de sentimiento y crítica social de Sergio Larraín.

Actos que si bien (a excepción de Sugimoto), se pueden lograr en una fracción de segundo, conllevan años de estudio y dedicación a este bello arte.

Al parecer entonces, hay algo más que solo apretar un botón. En realidad, es nuestra particular mirada de las cosas lo que estampa un sello único, que si bien se “congela” en un instante, conlleva un cúmulo de conocimiento, sensibilidad y subjetividad únicos. De esto dan cuenta las fotografías de estos maestros que a modo de ejemplo menciono.









Creo que aquí juegan un papel fundamental las redes sociales. Vivimos en un mundo donde el tener mayor cantidad de seguidores y más “likes”, en nuestras fotografías nos hace creer que como por arte de magia nos hemos transformado en fotógrafos, olvidándonos de tener una base, un lenguaje, un discurso, olvidándonos de poder crear emoción.

Nos hemos visto hipnotizados por colores, filtros y formas que en muchos casos no pasan de ser un destello, algo que miramos con asombro por un par de segundos y que luego ya pierde sorpresa.

Que no se me mal entienda, me parece que la belleza de las cosas merecen y deben tener un lugar, pero concentrarnos en la belleza de las cosas sólo por la belleza, nos deja algo vacíos.

Es aquí donde llamo a que nos detengamos, demos tiempo al tiempo y seamos constantes en el aprendizaje de la fotografía si es que realmente queremos decir algo con ella, seamos respetuosos de este medio y démosle el lugar que merece. (ya tendré tiempo de extenderme en otro post acerca de la influencia de las redes sociales en la fotografía).






Tanto si hemos de abordar la fotografía como un medio de expresión artístico personal, o si hemos de querer hacer fotografías que se acerquen cada vez más a nuestra visión de las cosas, lo fundamental es el estudio.

Hacernos de un acervo de conocimiento tal, que poco a poco nos ayude a olvidar lo técnico, poder manejar nuestro equipo de manera que sea sólo una herramienta, no un obstáculo, y por qué no!? aspirar a imprimir nuestra personalidad en nuestro trabajo, que éste sea único.

La fotografía como cualquier actividad u oficio merece un constante aprendizaje, desde lo más técnico como el manejo de la cámara, los distintos objetivos, sus características, etc. hasta aquellos conocimientos más especializados como el manejo de la luz (de la esencia de la fotografía), composición, uso del color, del blanco y negro, y luego…bueno, luego práctica, práctica y más práctica, lo cierto es que no hay atajos.



He aquí la importancia de los talleres fotográficos y del estudio de la fotografía, ya sea mediante libros o cursos formales. Si deseamos progresar en este arte, debemos forzarnos, aspirar a adquirir la mayor cantidad de conocimientos y luego……olvidarlos!!! Que queden grabados en nuestra mente, pero que a su vez, nos den libertad para crear y no nos restrinjan a movernos siempre dentro de ciertos parámetros.

No olvidemos tampoco la importancia de observar el trabajo de otros fotógrafos, aprendamos de ellos, estudiemos su trabajo y extraigamos aquello que nos valga para luego hacerlo nuestro.

Por último, no nos limitemos, no solo consumamos fotografía, las artes en general es siempre fuente de inspiración, la escultura, la música nos aportan en este proceso y la lectura que nutre nuestra imaginación y nos hace crear imágenes en nuestra mente.




HENRI CARTIER-BRESSON



Creo que junto al estudio de la fotografía, existe un factor que en ocasiones se deja un tanto de lado en la enseñanza de la fotografía, dando prioridad sólo a los aspectos más técnicos, (puedo decir esto con propiedad pues estudié fotografía de manera formal en una escuela de fotografía en Barcelona), y que todo tutor, profesor, o escuela se debiera encontrar en la obligación de potenciar.

Me refiero al estilo propio, a la particular manera de expresarnos mediante este medio, libre de toda tendencia o moda (que lamentablemente tan de cerca vi en mis estudios y que ahondaré más adelante).



Si la fotografía nos ha llevado a un punto en que queramos utilizarla como medio de expresión, debemos potenciar nuestro propio estilo, poder crear nuestro propio lenguaje, y es aquí donde un tutor o un mentor, juegan un papel fundamental, alguien quien con generosidad y entrega, libre de todo egoísmo puedan guiarnos y potenciarnos. Y que a su vez, nos hagan cuestionar nuestras propias decisiones con el fin de hacernos mejores en nuestro oficio (especial mención para dos tremendos profesores que han sido justamente eso, generosos en sus conocimientos y respetuosos de los estilos propios de sus alumnos, Lourdes Delgado y Rafa Badia, gracias!).

En definitiva, la fotografía entraña mucho más que el simple acto de captura, es sólo un instante, es verdad, pero que conlleva un cúmulo de conocimientos, experiencias personales, estilo y visión propias que difícilmente se pueden explicar en palabras, al menos no en estas modestas reflexiones.




A estudiar y a la calle a fotografiar!!




















Even though the title "how to improve as a photographer" may sound a bit presumptuous, I must be honest and say that the following reflections are based above all on my personal experience. In years of practice and error, in workshops and photography courses taken and books and articles read

In no way do I pretend to look like someone who has already achieved a place in photography, but rather, I speak from the point of view of that enthusiastic photographer who, along the way, fell in love with this beautiful art and who, with dedication, beyond his talents and skills, has sought to improve himself more and more in this profession.





The arts in general, and photography in particular, have the capacity to captivate our imagination, to make us appreciate "reality" in a more attentive way, to stop and see the details, to observe people and our environment, to reinterpret what we already thought we fully understood, to question and be surprised by events, sometimes of the most everyday kind.

I believe that there lies the magic of photography, of being able to transmit our interpretation of reality with a mechanical device, which at the click of a button, captures that which more or less "accurately" (a difficult concept in photography), conforms to what our mind sees.

However, this apparent ease hides complexities that those who have been initiated in photography will be able to understand. Sometimes it's not easy to create what we want, or even more, that objective, that transcendent image with meaning, becomes elusive. Simply when we go out into the world, that image is no longer there, it doesn't appear to us.






It is curious, but if we consider how fleeting and relatively simple the act of making a picture is, more than one person might consider that photography doesn't present any mystery or difficulty, after all it doesn't go beyond the act of framing, pressing the index finger against the shutter release and that's it, we have a picture.

If we add to this the overwhelming amount of means through which we can capture an image today and the easy access to these, and the enormous amount of images that are created and distributed every day. Well, photography should be something easy to do right? The obvious answer is yes, it's easy. In fact, to be honest, it is very easy to do from the point of view of who captures the image. And in the same time, the answer is also no, it's not!

How can this be? Well, the act of photographing does not require much dedication or study, currently with some equipment, it is no more than pressing a button and let a hardware and software do what we do not even need to understand in order to capture the image.

But is this what defines photography? It seems that the answer is no!





It seems to me that we must distinguish what a simple capture of an image is, from what the act of creating is. Whether it is an unrepeatable moment charged with magic, like that jump from a staircase into a puddle of water masterfully captured by Henri Cartier-Bresson (the decisive moment), or the very particular aesthetics of Michael Kenna's urban and rural landscapes, the poetry of Hiroshi Sugimoto or the portraits full of feeling and social criticism of Sergio Larraín.

These are acts that, although (with the exception of Sugimoto), can be achieved in a fraction of a second, involve years of study and dedication to this beautiful art.

It seems then, that there is more than just pressing a button. In fact, it is our particular view of things that stamps a unique stamp, which although it "freezes" in an instant, it carries with it a unique accumulation of knowledge, sensitivity and subjectivity. The photographs of these masters, which I mention by way of example, bear witness to this.








I think that social media plays a fundamental role here. We live in a world where having more followers and more "likes", in our photographs makes us believe that as if by magic we have become photographers, forgetting to have a base, a language, a speech, forgetting to be able to create emotion.

We have been hypnotized by colors, filters and shapes that in many cases are just a sparkle, something that we look at with amazement for a couple of seconds and then loses surprise.

Let me not be misunderstood, it seems to me that the beauty of things deserves and must have a place, but to focus on the beauty of things just for the sake of beauty, leaves us somewhat empty.

This is where I call for us to stop, give time to time and be constant in learning about photography if we really want to say something with it, be respectful of this medium and give it the place it deserves (I'll have time to expand on this in another post about the influence of social networks on photography).





Whether we have to approach photography as a means of personal artistic expression, or whether we want to make photographs that are closer to our vision of things, the study is fundamental.

To build up a body of knowledge that will gradually help us to forget the technical aspects, to be able to manage our equipment in such a way that it becomes just a tool, not an obstacle, and why not? to aspire to imprint our personality on our work, to make it unique.

Photography as any other activity or trade deserves a constant learning, from the most technical as the handling of the camera, the different lenses, its characteristics, etc. to those more specialized knowledge as the handling of light (of the essence of photography), composition, use of color, black and white, and then ... well, then practice, practice and more practice, the truth is that there are no shortcuts.



Here is the importance of photographic workshops and the study of photography, either through books or formal courses. If we want to progress in this art, we must force ourselves, aspire to acquire the greatest amount of knowledge and then.....we have to forget it all! Let that knowledge remain engraved in our minds, but at the same time, let it give us the freedom to create and not restrict us to move always within certain parameters.

Let's not forget either the importance of observing the work of other photographers, learning from them, studying their work and extracting what we can use to make it our own.

Finally, let's not limit ourselves, let's not just consume photography, the arts in general are always a source of inspiration, sculpture, music provide us in this process and the reading that nourishes our imagination and makes us create images in our mind.




SERGIO LARRAIN



I think that along with the study of photography, there is a factor that is sometimes left somewhat aside in the teaching of photography, giving priority only to the more technical aspects, (I can say this properly because I studied photography formally in a photography school in Barcelona), and that every tutor, teacher, or school should be in the obligation to promote.

I am referring to our own style, to the particular way of expressing ourselves through this medium, free of any trend or fashion (which I unfortunately saw so closely in my studies and will go into in depth later).



If photography has brought us to a point where we want to use it as a means of expression, we must promote our own style, to be able to create our own language, and it is here where a tutor or a mentor, play a fundamental role, someone who with generosity and dedication, free of all selfishness can guide and empower us. And who, in turn, makes us question our own decisions in order to make us better at our job (special mention to two tremendous teachers who have been just that, generous in their knowledge and respectful of their students' own styles, Lourdes Delgado and Rafa Badia, thank you!)

In short, photography involves much more than the simple act of capturing, it is only an instant, it is true, but it carries with it a wealth of knowledge, personal experience, style and vision of its own that can hardly be explained in words, at least not in these modest reflections.


Let's study and go make some photographs!

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